Maria Gracia Chiuri, Dior. 2017.
Viktor & Rolf, 2019.
La moda y el feminismo han mantenido una relación compleja y en constante evolución a lo largo de la historia. Mientras que la moda ha sido criticada por perpetuar estereotipos de género y promover estándares de belleza inalcanzables, también ha servido como una herramienta poderosa para la expresión y la reivindicación feminista.
Este artículo explora cómo la moda ha influido y ha sido influenciada por el feminismo, destacando momentos clave y figuras que han utilizado la moda como medio de empoderamiento y protesta.
Los primeros pasos: las sufragistas y la moda como resistencia.
A finales del siglo XIX y principios del XX, las sufragistas utilizaron la moda como una herramienta de protesta y diferenciación. La vestimenta funcional y más práctica reflejaba su lucha por la igualdad y la liberación de las restricciones sociales impuestas a las mujeres.
Algunos de los cambios más relevantes en este periodo fueron:
✔ El uso de faldas más cortas y menos estructuradas, en contraposición a los corsés que simbolizaban la opresión.
✔ La incorporación de pantalones bombachos, conocidos como bloomers, promovidos por Amelia Bloomer para ofrecer mayor libertad de movimiento.
✔ La aparición de los trajes sastre femeninos, influenciados por la moda masculina, como un símbolo de independencia.
La revolución de los años 20: el nacimiento de la mujer moderna.
La década de 1920 marcó un antes y un después en la moda y el feminismo. Con la obtención del derecho al voto en muchos países occidentales, las mujeres comenzaron a desafiar normas sociales y estéticas:
✔ Las flappers: Jóvenes que desafiaban los estándares de belleza de la época con vestidos cortos, ausencia de corsé y una actitud más rebelde.
✔ El cabello corto: Un símbolo de independencia y ruptura con los estilos tradicionales.
✔ El auge del deporte femenino: Que llevó a la normalización de prendas más cómodas y adaptadas a la actividad física.
Los años 60 y 70: moda y revolución feminista
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Durante la segunda ola del feminismo, la moda reflejó los cambios sociopolíticos y la lucha por la igualdad de derechos:
✔ El minivestido de Mary Quant (1965): Símbolo de autonomía femenina y empoderamiento.
✔ La ropa unisex: Que desafió la división de género en la vestimenta.
✔ La protesta contra el concurso de Miss América (1968): Donde las feministas arrojaron sostenes y objetos de belleza a la “papelera de la libertad”.
Los años 80 y 90: mujeres en el poder y la moda corporativa
A medida que más mujeres accedían a puestos de liderazgo, la moda se adaptó con un enfoque más profesional:
✔ Los power suits de los 80: Con hombreras y cortes estructurados, reflejaban la presencia femenina en el mundo empresarial.
✔ La ropa deportiva: Se convirtió en un símbolo de independencia con el auge de las supermodelos y la normalización del activewear.
✔ El grunge de los 90: Inspirado en la música alternativa, promovió una imagen más rebelde y anti-estética en la moda.
Siglo XXI: feminismo, inclusión y sostenibilidad en la moda
El feminismo en la moda del siglo XXI se ha caracterizado por la diversidad y la inclusión:
✔ Camisetas con eslóganes feministas: Como la icónica We Should All Be Feminists de Dior (2017).
✔ La moda sin género: Con diseñadores como Harris Reed y marcas que eliminan etiquetas de género en sus colecciones.
✔ El auge de la moda sostenible: En respuesta a la explotación laboral y el impacto ambiental del fast fashion.
El papel de la educación en moda y feminismo.
La educación en moda no solo debe centrarse en las tendencias, el diseño y la estética, sino que también tiene la responsabilidad de fomentar valores fundamentales como la igualdad, la diversidad y la inclusión. La intersección entre moda y feminismo no es una cuestión de marketing o de tendencias pasajeras, sino un compromiso real con la transformación de la industria.
Desde IDEM entendemos que la moda es un reflejo de la sociedad y un vehículo de cambio social. Por ello, nos alineamos con estos valores en todos los aspectos de nuestra enseñanza, no solo incorporándolos en el contenido académico, sino también en la forma en que enseñamos, en los valores que promovemos en nuestra comunidad estudiantil y en las oportunidades profesionales que impulsamos.
Creemos que el futuro de la moda debe ser más inclusivo, equitativo y sostenible. No se trata solo de enseñar estilismo, tendencias o dirección creativa, sino de formar profesionales capaces de transformar la industria desde dentro.
Por eso, en IDEM:
✔ Apostamos por una enseñanza con valores, que cuestione y transforme el sector.
✔ Impulsamos la representación real en todos los aspectos de la moda.
✔ Formamos a les estilistas y creativxs del futuro con una mirada crítica y comprometida.
En conclusión, la relación entre moda y feminismo es compleja y multifacética. Mientras que la moda ha sido utilizada para oprimir y estereotipar, también ha servido como una poderosa herramienta de expresión y liberación.
Desde las sufragistas hasta las diseñadoras contemporáneas que promueven la moda inclusiva, cada etapa de la historia nos muestra que la moda es un reflejo del cambio social. Trabajar hacia una industria de la moda más equitativa e inclusiva significa reconocer su poder y responsabilidad en la construcción de un futuro más justo.